La escasez de oferta de vivienda en alquiler en ciudades grandes, y el difícil acceso a ella por su alto precio y por sus condiciones de entrada, hace que el alquiler por habitaciones sea una opción cada más demandada y utilizada, no sólo por estudiantes y trabajadores de temporada, sino por cada vez más personas, sobre todo solteras o en pareja. El alquiler por habitaciones tiene varias ventajas respecto al alquiler de piso completo: es más económico tanto en la renta como en el coste de los suministros, permite el alquiler temporal y sin un compromiso largo, y permite encontrar un espacio privado y adaptado a las necesidades del inquilino, entre otras. En el aspecto negativo, el alquiler por habitaciones supone respetar las normas y reglas del espacio compartido (tareas, limpieza), adaptarse a los inquilinos con los que se compartirán espacios comunes y tener especial cuidado evitando fricciones y complicaciones. Es el inquilino el que debe sopesar si le compensa alquilar un piso compartido, o en su caso puede y quiere optar por alquilar un piso completo.
Alquiler por habitaciones: ventajas y desventajas para el arrendador
El alquiler por habitaciones puede ser una opción muy interesante para el arrendador, ya que le permite obtener por su inmueble una rentabilidad mayor a la que obtendría si alquila la vivienda completa a un solo inquilino, además de conservar el acceso al inmueble, reducir el riesgo financiero y el riesgo de ocupación, entre otras ventajas. Sin embargo, también hay desventajas que tendrá el arrendador, como un mayor requerimiento de atención a la administración, a la selección de los inquilinos, a la gestión de conflictos y al mantenimiento de la vivienda. Cada arrendador debe sopesar ventajas y desventajas, y decidir si, en su caso, pesan más unas u otras. Vamos allá, analizando una por una.
Certificado energético
El certificado energético (o certificado de eficiencia energética) es un informe redactado por un técnico autorizado y posteriormente validado por Industria, para informar sobre el consumo energético y las emisiones de CO₂ de un inmueble. El informe contiene varias páginas, pero se resume en una etiqueta final de calificación de consumo y emisiones, con valores que van desde la A —la más eficiente— hasta la G —la menos eficiente—.

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