Existen muchas formas de obtener rentabilidad a través de bienes raíces; en esta entrada nos limitaremos a mencionar los seis principales tipos de inversión inmobiliaria. Cuál de ellos escoja cada inversor dependerá de su estrategia, su perfil, sus recursos disponibles y el tiempo que tenga para atender su plan, entre otras variables. Puede interesarnos una inversión que nos permita generar ingresos pasivos de forma mensual, o por el contrario podemos querer conseguir un gran beneficio en un corto periodo de tiempo. Dado que cada opción tiene sus características, y también sus riesgos asociados, lo ideal es combinar varios tipos de inversión. Vamos a ver una por una seis de las principales formas de invertir en el sector inmobiliario. 1. Ingresos pasivos mediante el alquiler de vivienda Esta estrategia consiste en la adquisición de inmuebles para su puesta en alquiler como vivienda. Es una forma de invertir sencilla y generalmente muy rentable. Su principal característica es la generación de ingresos pasivos todos los meses. Esta estrategia normalmente va enfocada al largo plazo. También puede ir enfocada al medio plazo mediante el alquiler con opción a compra. El tipo de inmueble con el que podemos trabajar es diverso: viviendas para alquiler de larga duración, pisos para compartir, pisos para alquiler vacacional. A pesar de no ser estrictamente vivienda, podemos incluir en este apartado el alquiler de trasteros y plazas de garaje.
Quién paga el IBI del año de la compraventa
Según el texto refundido de la Ley de Haciendas Locales, encontramos tres artículos al respecto de esta tasa municipal: Art. 61. El hecho imponible es la propiedad sobre el inmueble. Art. 63. El sujeto pasivo es el propietario. Art. 75. El impuesto se devenga el 1 de enero de cada ejercicio. Es decir, quien es propietario del inmueble a fecha 1 de enero del año en cuestión, es el sujeto pasivo del tributo de IBI, y es quien debe pagarlo al ayuntamiento.
[Cláusula] Renta y actualización de la renta (según tope legal)
Cuándo y cómo utilizar este documento 1.- Dos condiciones necesarias. Este documento sólo debe ser utilizado cuando se cumplen las dos condiciones necesarias para poder actualizar la renta a un inquilino: Primera. Que la posibilidad de actualización haya sido expresamente mencionada como cláusula del contrato de arrendamiento. Segunda. Que haya pasado un año completo desde el inicio del alquiler o desde la última subida. 2.- Mención expresa. El hecho de que se mencione, no obliga al arrendador a realizar la subida pero sin embargo, si la posibilidad de actualización no es claramente mencionada en el contrato, no se podrá realizar. 3.- Límite en la actualización. Actualmente hay limitación para actualizar la renta en los contratos de vivienda habitual, no pudiendo realizarse la actualización de la renta según IPC, que era el índice de referencia utilizado hasta la reforma de la Ley de Vivienda 2023. De este modo, y hasta nuevos cambios, la actualización debe hacerse según el Tope a la actualización de la renta de inmuebles de uso residencial (actualizado 2023, 2024, 2025). (...)

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